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Amor evoca a una amplia gama de emociones. Cada persona experimenta el amor a su manera y la intensidad de sus síntomas pueden variar sustancialmente. El término 'amor' tiene muchísimas vertientes y se emplea para designar distintos tipos de sentimientos.
El amor implica tanto el deseo de dar como el de recibir. Desde un punto de vista psicológico, los humanos tenemos la necesidad de amar y de ser amados, considerando el amor en su sentido más amplio. Es un requisito imprescindible para el desarrollo, y su ausencia conduce al desequilibrio y la destrucción.
En el amor romántico, concretamente en la fase del enamoramiento, los síntomas son comunes para la mayoría de la gente. Se produce una idealización de la otra persona. Se ensalzan los sentimientos de admiración y se le atribuyen características positivas. La atención tiende a centrarse en todas aquellas señales relacionadas con la persona deseada. La vida se tiñe de una visión más alegre y optimista. Se produce un apaciguamiento cuando la otra persona está presente. Y, la noción del tiempo se transforma −el tiempo cobra un ritmo distinto supeditado a la presencia de la persona amada−.
El amor a la pareja −a diferencia de otros tipos de amor− incluye el deseo sexual. Implica la atracción hacia la otra persona, el deseo de mantener relaciones sexuales con ella y una intimidad afectiva. En este sentido, hablamos de un amor recíproco. Una alegría compartida amplifica la individual. La posibilidad de compartir nuestros gozos y alegrías intensifica la experiencia. Y es así como suele llegar la pasión.
El amor implica comprensión, complicidad, entendimiento. Todas éstas son además cualidades indispensables para la convivencia. También supone esfuerzo, confianza, comunicación, generosidad, sinceridad, afecto, amistad, camaradería, integridad, intrepidez. Las expectativas constituyen otro de los grandes factores implícitos en el amor −y que tantos quebraderos de cabeza pueden dar a las parejas−.
Algunas personas buscan el amor desesperadamente, esperan que alguien les dé lo que ellas mismas no pueden darse: amor. Pero no se debe olvidar, que, en términos generales, la capacidad de amar está fundamentada principalmente en la autoestima. El amor empieza en uno mismo. Cuánto mayor sea el amor que sintamos por nosotros mismos, más podremos amar.
Y sobre todo, ten en cuenta que la persona más importante de tu vida y la única imprescindible eres tú. Si echas a alguien de menos, si sientes que no te corresponden, cuídate, mímate, date un capricho, nadie es más importante que tú, celebra el autoamor. Y ya vendrán tiempos mejores.
